Ya nada sabe igual,
Desde que probé el sabor de sus labios.
Los días han perdido el aroma,
Pues nada se compara al olor de sus cabellos.
Mis oídos se niegan a escuchar,
Si no es su voz susurrando “te amo”.
Los colores han cambiado su brillo,
Desde que su iris se poso en el mio.
Mi piel se niega a sentir,
Si no son sus caricias que hace perder la razón.
Desde que se mudo a mi cabeza,
Y en mi corazón se adueño de los latidos,
No soy coherente,
Pues se ha convertido en mí… en mis cinco sentidos.